La correcta gestión de los residuos industriales peligrosos es fundamental para proteger el medio ambiente y la salud de las personas. Estos residuos se clasifican según sus características en:
Residuos tóxicos: Sin duda uno de los residuos con los que más cuidado debemos tener. Contienen elementos químicos altamente dañinos que pueden ser peligrosos para la salud, incluso en muy pequeñas cantidades. Algunos ejemplos de este tipo de sustancias podrían ser el mercurio, plomo u otros materiales pesados.También entrarían dentro de esta categoría residuos complejos como el amianto, fibrocemento y uralita.
Residuos corrosivos: Son ácidos o bases fuertes que pueden corroer metales y dañar la piel o los ojos al entrar en contacto. Citando algunos ejemplos de residuos corrosivos encontramos el ácido sulfúrico y el hidróxido de sodio.
Residuos inflamables: Se trata de materiales que pueden incendiarse fácilmente, y entre los que figuran productos como el alcohol, la gasolina o los disolventes orgánicos.
Residuos reactivos: Son aquellos residuos que pueden reaccionar de forma violenta con el agua, el aire o bajo ciertas condiciones de temperatura o presión. Si se dan este tipo de situaciones se pueden producir gases tóxicos, explotar o producir calor intenso.
Residuos radioactivos: Son generados por industrias como las centrales nucleares o instituciones de carácter médico. Este tipo de residuos contienen materiales radioactivos que pueden ser muy peligrosos durante largos periodos de tiempo.
Residuos industriales
Representan un riesgo directo para la salud y el medio ambiente

